Cómo ser libre en un mundo de esclavos (Parte I)

En los Everglades, Florida

Hemos tenido la suerte de nacer en la mejor época de la historia. Nunca antes habíamos tenido tantas opciones y oportunidades a nuestro alcance. Sin embargo, muchas personas están atrapadas en una vida que odian y que, curiosamente, han creado ellas mismas.

Llevo varios años luchando contra esta “esclavitud moderna”. Intentando que cada vez más gente sea dueña de su tiempo y pueda vivir a su manera. Aunque ya he compartido algunas reflexiones sobre el tema en Vivir al Máximo, recientemente he sentido la necesidad de combinar todas mis ideas sobre cómo ser más libre en un pequeño ebook que pueda servir de guía a aquellos lectores que se sientan atrapados o perdidos.

Mi intención es regalar ese material a los futuros nuevos subscriptores en formato PDF o en una serie de e-mails, pero antes de hacerlo me gustaría contar con tu feedback para que la información sea lo más útil y completa posible.

En las próximas semanas (empezando hoy) voy a publicar una serie de posts titulada “Cómo ser libre en un mundo de esclavos”, y al final de cada uno de los artículos plantearé algunas preguntas sobre el contenido de los mismos para que las respondas en la sección de comentarios. Tu opinión me ayudará a mejorar el resultado final.

¡Muchas gracias por tu ayuda y espero que disfrutes de lo que he preparado! :)
Ángel.-

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Libertad significa vivir la vida como tú quieres vivirla.

Cuantas más cosas haces porque QUIERES en vez de porque alguien te obliga o porque no te queda más remedio, más libre eres.

Es triste, pero existen muy pocos hombres libres hoy en día. La mayoría de la gente se pasa la vida realizando tareas que odian, tienen a alguien que les dice a qué hora deben levantarse y cuándo pueden irse de vacaciones, y nunca disponen de tiempo para hacer lo que de verdad les apasiona.

Afortunadamente, tú no tienes por qué vivir así. Es posible ser libre en un mundo de esclavos.

Este es un manifiesto sobre la libertad; sobre por qué es importante y sobre cómo conseguirla.

Lo he escrito para todas aquellas personas que están insatisfechas con su vida laboral. Que se sienten atrapadas en un trabajo del que no pueden escapar, y que ven como los días pasan y pasan sin que nada cambie. Creo que lo que necesitan realmente no es más dinero ni mejores condiciones, sino más libertad.

También lo he escrito para aquellos jóvenes que se encuentran perdidos y no saben hacia dónde orientar su vida. Tienen varias opciones pero no saben cuál escoger. Confío en que este libro les sirva de brújula para tomar las decisiones que les lleven una vida libre y satisfactoria.

Sea cual sea tu situación, espero que lo disfrutes y que alguna de las ideas que te voy a presentar a continuación te ayude a ser más feliz.

El origen de la infelicidad

No es ningún secreto que la mayoría de la gente está insatisfecha con su vida laboral. Las encuestas dicen que al 80% de los españoles no les gusta su trabajo, y mis lectores suelen describirme su situación con frases como estas:

“Me siento atascado y sin posibilidades de avanzar”

“No me gusta, no me llena, me absorbe las energías y me desgasta”

“Siento que estoy desperdiciando mi juventud en una empresa en la que no se reconoce lo que hago”

Normalmente, cuando algo no te gusta lo lógico es dejar de hacerlo. ¿Por qué no abandonan entonces esos empleos que les amargan la vida?

La respuesta es dura: porque no pueden.

Tienen facturas que pagar e hipotecas que devolver, y necesitan ese sueldo para poder cubrir todos estos gastos. En otras palabras: son esclavos de su salario.

Esta dependencia, esta necesidad de ingresar dinero todos los meses para poder sobrevivir, les obliga a tomar decisiones subóptimas y a hacer cosas que no les gustan, como aceptar un sueldo de 700 euros al mes o tragar cuando el jefe les obliga a hacer horas extras no remuneradas. No es que sean estúpidos; es que no les queda más remedio.

En condiciones como estas es fácil ser infeliz. Yo también lo sería si me pasase 50 horas a la semana haciendo algo que odio a cambio de cuatro duros. Y eso sin contar la inseguridad y el estrés de vivir mes a mes.

Pero… ¿cómo llega alguien a ese punto?

La encerrona

El objetivo último del ser humano es la felicidad. Todo lo que hacemos, desde estudiar un máster hasta irnos de voluntarios a construir escuelas en África, lo hacemos porque creemos que a la larga nos va a hacer sentirnos bien.

El problema es que no siempre sabemos qué es lo que de verdad nos va a hacer felices, y acabamos tomando decisiones que tienen consecuencias desastrosas.

Posiblemente, el error más común sea el creer que la felicidad está ligada a TENER ciertas posesiones materiales: un bolso de Prada, el último iPhone o un apartamento de 3 dormitorios en el centro. Al fin y al cabo, este es el mensaje que nos venden en los anuncios las grandes multinacionales, que quieren engordar sus cuentas corrientes a nuestra costa, y también los gobiernos, que buscan que “crezca la economía”.

La realidad es que, una vez cubiertas las necesidades básicas y unos mínimos de confort, el que tus pantalones sean de marca o cenes todas las semanas en un restaurante caro no va a hacer que te sientas más realizado. Sin embargo, esas cosas sí que pueden esclavizarte sin que te des cuenta.

Como piensas que para ser feliz necesitas consumir y para consumir necesitas dinero, buscas un trabajo. Pero el trabajo no te gusta, lo que compras con tu sueldo no te llena, y ya no tienes tiempo para encontrar algo mejor ni para hacer lo que de verdad te haría feliz. Estás atrapado.

La situación empeora cuando adquieres compromisos económicos como contratar una hipoteca o tener un hijo. Tu gasto mínimo aumenta y tu margen de maniobra se reduce. Quedarte sin empleo es una tragedia. Ya no puedes estar un mes sin ingresar dinero, así que si te ofrecen cualquier cosa tienes que aceptarla porque no te queda más remedio.

Por suerte, existe una salida. Una forma de romper este círculo vicioso y recuperar la libertad con la que naciste.

Una forma diferente de entender el mundo

Tal y como acabamos de ver, somos nosotros mismos con nuestras acciones los que construimos la celda que luego nos aprisiona.

Nadie nos obliga a comprar cosas que no necesitamos, ni a endeudarnos, ni a aceptar un trabajo que nos hace infelices. Son decisiones que tomamos voluntariamente porque la televisión, la sociedad o nuestros padres nos han dicho que es lo correcto y porque no conocemos otras alternativas.

Desde pequeñitos nos han vendido que éxito es tener un buen puesto de trabajo, un coche y una casa, y que cuanto más dinero ganemos, más rápido sea el coche y más grande la casa, más felices seremos. Pero nunca hemos cuestionado la veracidad de esa idea, ni nos hemos preguntado por qué narices hay que trabajar en primer lugar.

Por eso, el primer paso para ser libre es cambiar tus creencias y redefinir el significado de tres conceptos fundamentales como felicidad, tiempo y dinero, y la función que cumplen en tu vida.

FELICIDAD

El mundo no es un valle de lágrimas; es una aventura maravillosa llena de posibilidades. Estás aquí para disfrutar, no para sufrir. Tu felicidad es lo más importante.

Cada persona es diferente, y lo que me gusta a mí no tiene por qué gustarte a ti. Por eso, desconfía de quien intente venderte que para ser feliz necesitas viajar por el mundo, tener hijos o irte a salvar ballenas a Japón. Esa es sólo su opinión. Tú eres el único que puede saber qué es lo que te hace feliz a ti porque sólo tú sabes cómo te sientes en cada momento, y tu opción es igual de respetable que cualquier otra.

Dicho esto, no olvides que para sentirte realizado no necesitas un chalet adosado ni un BMW descapotable. Si fuese así, nuestros antepasados hubiesen sido tremendamente infelices porque en su época no podían comprar nada de eso.  Normalmente la felicidad se encuentra en cosas mucho más simples, como trabajar en algo en lo que crees, rodearte de gente que te quiere y vivir sin estrés.

TIEMPO

No vas a vivir para siempre. Tu tiempo en este planeta es limitado, y por muy rico que seas no puedes comprar más. Eso lo convierte en tu recurso más preciado.

La única manera de ser feliz es destinar ese tiempo a aquellas cosas que van a contribuir a hacerte feliz. De ahí la importancia de tener control sobre el mismo y protegerlo con uñas y dientes.

Cuando son otras personas las que deciden qué es lo que haces con la mayoría de tus horas es complicado que seas feliz, salvo que tus intereses estén alineados con los suyos. Por eso, piénsatelo muy bien antes de dar tu tiempo a los demás, porque lo que realmente les estás dando es un pedacito de tu vida que nunca podrás recuperar.

DINERO

El dinero es un sistema de intercambio de valor. Cuando aportas valor a la sociedad recibes dinero, y cuando extraes valor de la sociedad pagas dinero.

Para recibir dinero tienes que dedicar tu tiempo a una actividad que beneficie a otras personas, y que puede que a ti te resulte o no te resulte satisfactoria. En cualquier caso, es algo que tienes que hacer aunque no te apetezca porque, salvo que seas auto-suficiente, necesitas otros recursos de la sociedad que tú no puedes producir. Eso significa que mientras te haga falta dinero tendrás que emplear parte de tu tiempo en conseguirlo.

La gran ventaja de los euros es que, a diferencia de las horas, sí se pueden acumular. Por tanto, es posible ahorrar lo suficiente como para “comprar” el control total de tu tiempo durante varios meses o incluso años.

Cómo recuperar tu libertad

Ahora que hemos redefinido el papel que tienen en tu vida la felicidad, el tiempo y el dinero, por fin podemos trazar un plan para romper el círculo vicioso que te convierte en esclavo.

Hemos hablado de muchos temas hasta ahora, pero podríamos resumirlo todo diciendo que el único objetivo de la vida es ser feliz, y que para conseguirlo necesitas lo siguiente:

  1. Saber qué es lo que te hace feliz
  2. Tener suficiente tiempo y dinero para hacerlo

El problema es que la mayoría de la gente no tiene tiempo para hacer lo que les hace felices (ni para descubrirlo) porque lo dedican a trabajar y a otras tareas que no les gustan.

Por lo tanto, para ser libre y poder vivir la vida como tú quieres vivirla necesitas centrarte en tres cosas:

  • Trabajo. Encontrar algo que te dé los máximos ingresos posibles dedicándole el menor tiempo posible, y que te haga sentir cuanto más realizado mejor.
  • Gastos. Reducir la cantidad de dinero que necesitas para ser feliz. Cuanto menor sea, menos tiempo tendrás que dedicar a trabajar y más horas podrás dedicar a lo que te apetezca.
  • Tiempo. Revisar todas aquellas tareas que te roban tiempo y no te aportan nada y hacerlas más rápido o eliminarlas por completo, para así poder dedicar todo ese tiempo a aquello que de verdad te hace feliz.

En los próximos posts veremos cada uno de estos tres puntos más a fondo.

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¿Estás contento con tu trabajo actual? ¿Por qué sí o por qué no? En caso de que no estés contento, ¿qué es lo que te impide cambiar la situación? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

Foto: en la entrada del Parque Nacional de los Everglades, Florida

Fuente: http://bit.ly/1Go7ZM3

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