Cómo ser libre en un mundo de esclavos (Parte II)

En el Partenon de Nashville, TN

En el capítulo anterior vimos que para ser feliz sólo necesitas dos cosas:

  1. Saber qué es lo que te hace feliz
  2. Tener suficiente tiempo y dinero para hacerlo

Tu trabajo es tu principal fuente de ingresos y una actividad a la dedicas gran parte de tu tiempo, lo cual lo convierte en un componente clave en la ecuación de la felicidad.

Contrario a lo que mucha gente piensa, trabajar no es algo malo. De hecho, puede ser una gran fuente de satisfacción personal. Por eso los grandes multimillonarios como Bill Gates, que tienen suficiente dinero para varias vidas, trabajan por decisión propia en vez de dedicarse a beber daiquiris en una playa del Caribe. El verdadero problema no es tener un trabajo, sino dedicar más de 40 horas a la semana a hacer algo que odias.

Cómo conseguir que tu trabajo te haga feliz

Hay tres formas de enfocar tu trabajo para ser feliz:

  1. Dedicarte a algo que te gusta y que al mismo tiempo te da dinero. De esta manera, tu trabajo no limita tu libertad porque es algo que disfrutas y que haces porque quieres.
  2. Dedicarte a algo que no te apasiona pero que tampoco te roba mucho tiempo, y buscar la satisfacción personal en las actividades que haces fuera del trabajo.
  3. Dedicarte varios años a acumular una gran cantidad de dinero, jubilarte anticipadamente, y dedicar el resto de tu vida a aquello que te hace feliz sin tener que preocuparte nunca más por ganar un sueldo.

Por lo tanto, a la hora de analizar un trabajo debes tener en cuenta los siguientes aspectos del mismo:

  • Satisfacción laboral
  • Tiempo requerido
  • Ingresos

Veamos cada uno de ellos en detalle.

SATISFACCIÓN LABORAL

Cuando te gusta lo que haces, tu trabajo deja de ser un problema y se convierte en una actividad que contribuye a aumentar tus niveles de felicidad.

Según Daniel Pink, autor de La sorprendente verdad sobre lo que nos motiva, los últimos estudios científicos apuntan a que para que una actividad nos motive debe tener las siguientes características:

  • Autonomía: sentir que tienes control sobre lo que haces y cómo lo haces
  • Competencia: sentir que eres bueno en lo que haces
  • Propósito: sentir que lo que estás haciendo vale para algo y está contribuyendo a una gran causa en la que crees

Personalmente, estoy bastante de acuerdo con estos tres puntos, pero creo que la última palabra la tienes tú. Si eres feliz rellenando hojas de Excel, bien por ti.

Lo importante es que te quedes con la idea de que cuanto más satisfecho te haga sentir tu trabajo, mejor.

TIEMPO REQUERIDO

Mucha gente se obsesiona con encontrar el trabajo perfecto, pero lo que te hace feliz no tiene por qué ser necesariamente una actividad remunerada. Por ejemplo, aunque te apasionen las novelas policiacas, es difícil que te paguen por ello.

Algunos gurús te dirán que la solución es combinar esa pasión con algo que necesite el mercado (ganarte la vida como escritor o crítico de novelas policiacas). Sin embargo, esto no siempre es fácil o incluso posible, o simplemente puede que no te interese contaminar un hobbie metiendo dinero de por medio.

En ese caso, una mejor opción es encontrar un trabajo que te dé suficiente dinero para vivir y que te deje suficiente tiempo libre para hacer lo que te gusta.

En general, cuanto menos tiempo dediques a trabajar, mejor, porque así podrás emplearlo en lo que tú quieras (sea trabajo u otra actividad).

INGRESOS

Los ingresos siempre van de la mano con el tiempo. Por eso, lo que realmente te interesa de un trabajo son los ingresos por hora, no los ingresos totales.

Dado que el motivo principal por el que trabaja la gente es ganar dinero, si consigues ganar mucho con poco tiempo y mantienes tus gastos estables, tendrás que trabajar menos y podrás dedicar todo ese tiempo libre a aquello que realmente te hace feliz.

La regla en este caso es que cuantos más euros recibas por hora trabajada, mejor.

Tipos de trabajos

Ahora que hemos visto cómo conseguir que tu trabajo te haga feliz y las características que debe tener para que esto sea posible, veamos los distintos tipos de trabajo que existen, cuáles son sus ventajas e inconvenientes, y algunos ejemplos de cómo construir una vida libre con cada uno de ellos.

1. Empleado

Un empleado es una persona que vende a un tercero su tiempo a cambio de un sueldo.

En este tipo de acuerdo, el empleador tiene todo el control. Es el que establece las condiciones del puesto (salario, horario de trabajo, días de vacaciones…), el que decide a quién contratar, y el que le dice al empleado qué es lo que debe hacer en cada momento, normalmente a través de otro empleado que recibe el nombre de jefe.

Ingresos

Como empleado, tu salario responde a esta fórmula:

Salario = Horas trabajadas x Sueldo por hora

Normalmente se trata de una cifra baja, entre 1.000 y 2.000 euros netos en España, ya que las dos variables de la ecuación están limitadas.

Por un lado, los días tienen 24 horas, así que existe un máximo de horas que puedes trabajar.

Por otro lado, tu empleador es quien decide cuál es tu sueldo por hora, y siempre le va a interesar pagarte lo menos posible dentro de los precios de mercado, ya que sus ingresos dependen de la diferencia entre lo que te paga y lo que le haces ganar a él.

Y para acabar de empeorar la situación, el gobierno se lleva un gran porcentaje de tu salario antes de que llegue a tu cuenta bancaria sin que puedas evitarlo.

Es posible cobrar mucho por hora en un empleo si tienes una habilidad muy demandada por la sociedad, como jugar muy bien al fútbol, o si consigues escalar la pirámide corporativa en una gran multinacional, pero son opciones muy complicadas y que requieren mucho tiempo.

Todo esto hace que sea prácticamente imposible acumular grandes cantidades de dinero trabajando como empleado.

Tiempo

Cuando eres un empleado, tu tiempo y tu trabajo están íntimamente ligados.

En primer lugar, tu sueldo depende directamente de las horas que pases en la oficina, y rara vez se tienen en cuenta otros factores como el rendimiento. Eso quiere decir si no trabajas no cobras, y que aunque seas 10 veces más productivo que tus compañeros, ganarás lo mismo que ellos (con suerte te darán un pequeño bonus a final de año).

Luego está el horario laboral. En la mayoría de los empleos estás obligado a trabajar ocho horas al día, cinco días a la semana, y aunque no necesites ganar más dinero, no puedes elegir trabajar tres horas en vez de ocho, o tomarte unos meses libres simplemente porque te apetece (excepto durante tus vacaciones, que son limitadas y debe aprobar tu jefe).

Quieras o no, un empleo se comerá una gran parte de tu tiempo y, salvo algunas excepciones, apenas te dejará horas libres durante la semana.

Satisfacción laboral

En un empleo es tu jefe quien decide qué es lo que debes hacer cada día. Tanto si son tareas aburridas y repetitivas como si crees que eso no es lo más adecuado para la empresa, no te queda más remedio que obedecer, así que tu satisfacción laboral dependerá en gran medida de tu jefe y de la compañía para la que trabajes.

Dado que el mercado laboral actual es una evolución del modelo industrial, donde cada empleado es una pieza híper-especializada y sustituible dentro de una gran máquina, la mayoría de empleos consisten en hacer lo mismo una y otra vez siguiendo un manual de instrucciones.

Esta combinación de factores hace que sea complicado encontrar un empleo satisfactorio ya que, por su naturaleza, muy pocos tienen las tres características que despiertan la motivación:

  • Autonomía: tu jefe te dice exactamente lo que tienes que hacer y cómo debes hacerlo
  • Competencia: los problemas que tienes que resolver cada día son los mismos, así que una vez que aprendes a hacerlos dejan de suponer un desafío y tú dejas de aprender
  • Propósito: necesitas encontrar una empresa que tenga una visión y unos valores alineados con los tuyos, y que se dedique a algo en lo que crees

Dicho esto, debes saber que sí existen algunas empresas que dan libertad a sus empleados, les hacen sentirse útiles e importantes, y les dejan trabajar en proyectos desafiantes, pero por desgracia no abundan (especialmente en España).

Pros y contras de ser empleado

Tener un empleo limita en gran medida tu libertad. Salvo contadas excepciones, te ata a una ciudad, te impone un horario, te quita mucho tiempo a cambio de poco dinero y te obliga a hacer tareas que tú no has elegido. Sin embargo, también tiene algunas ventajas y, usado correctamente, puede ser una buena herramienta para construir una vida libre.

El principal atractivo de ser empleado es que es la manera más fácil de ganar dinero. Sólo tienes que pasar una entrevista y a partir del día siguiente empiezas a cobrar religiosamente, incluso si lo que haces no genera ingresos o si ese mes no le va bien a tu empleador. Tú no tienes que preocuparte de nada, salvo de estar en el lugar de trabajo a tu hora, hacer lo que te diga el que manda y no quejarte.

Además de un sueldo, un empleo también te da un sentido de identidad (soy desarrollador senior), una estructura para tu día a día (trabajo de lunes a viernes de 8 a 6) y un círculo de amistades (gin tonics con los compañeros todos los viernes por la tarde).

Aunque siendo empleado no eliges ninguna de estas tres cosas (puede que prefieras levantarte a las 11 de la mañana o juntarte con otras personas), tener una identidad, una rutina y una grupo de amigos es fundamental para ser feliz, y si tu trabajo no cubre estos aspectos de tu vida tendrás que cubrirlos tú mismo, algo que a mucha gente le puede resultar difícil.

En resumen: trabajar como empleado no es la opción que te dará mayor libertad, satisfacción laboral o control sobre tu vida, pero sí la más cómoda en todos los sentidos.

¡Ojo! Cómoda no significa segura ni permanente. Muchos empleados creen que su puesto es para siempre y ajustan su nivel de vida a su salario, o adquieren compromisos económicos asumiendo que van a ganar lo mismo en los próximos 30 años. Esto les obliga a mantener un cierto nivel de ingresos de ahí en adelante, atándoles a ese trabajo y dejándoles en una situación muy complicada si en algún momento les echan.

Y es que no hay que olvidar que, en realidad, ningún empleo es 100% seguro. Incluso las grandes empresas (Lehman Brothers) o los “todopoderosos” gobiernos (Grecia) pueden quebrar y dejarte en la calle de un día para otro aunque tu contrato diga que tienes un puesto vitalicio, así que es conveniente que tengas en cuenta esa posibilidad antes de meterte en una hipoteca que se lleve la mitad de tu sueldo todos los meses.

“María trabaja en la ventanilla de un gran banco. Todo le va bien y su jefa está contenta con ella, así que creyendo que va a mantener ese puesto toda su vida, pide una hipoteca a 40 años y decide empezar una familia. Unos años más tarde, estalla una crisis financiera inesperada, el banco quiebra y María es despedida. Como María vivía mes a mes, apenas tiene ahorros y su situación es crítica. Necesita una fuente de ingresos inmediatamente, pero nadie quiere contratarla porque sus conocimientos están anticuados y nunca se molestó en seguir formándose mientras estaba trabajando (creía que no hacía falta). Desesperada, cuando se le termina el paro acaba aceptando un puesto de 800 euros cocinando hamburguesas en un McDonalds que apenas le da para cubrir todos sus gastos y los de los suyos.”

Cómo llegar a ser libre con un empleo

Pretender ser libre mientras trabajas como empleado es absurdo, ya que la flexibilidad y el control del tiempo no son precisamente los puntos fuertes de esta opción laboral. No obstante, aunque un empleo por sus características nunca va a aportarte mucha libertad, sí que puedes utilizarlo como una herramienta para lograr ese objetivo.

Existen dos caminos para conseguir ser libre a través de un empleo.

El primero es aceptar un empleo temporal, incluso uno que no te guste, con el único objetivo de ahorrar suficiente dinero como para comprar varios meses de libertad y poder hacer la transición a otro empleo mejor o a otro tipo de trabajo más alineado con tus objetivos.

“Pablo da clases en un gimnasio con un horario terrible y cobrando un sueldo mediocre, pero desde el primer día tiene claro que se trata de un periodo de transición. Comparte habitación con cinco estudiantes, come siempre en casa y no pide cubatas en los bares para ahorrar lo máximo posible, y siempre que puede trabajar festivos y hace horas extras y sustituciones para cobrar un plus. Después de varios meses en esta situación, consigue ahorrar suficiente dinero como para dejar su trabajo y abrir su propio gimnasio de Crossfit.

El segundo es buscar un empleo muy bien pagado (independientemente de que te apasione) y combinarlo con un estilo de vida austero para ahorrar mucho dinero y jubilarte anticipadamente.

“Antonio trabaja como desarrollador de software para Google en su sede en Mountain View, California. Su sueldo es de 100.000 dólares anuales más bonus. A base de llevar una vida austera y minimalista, ahorra la mayor parte de ese dinero, que va invirtiendo en bolsa. Diez años más tarde ha acumulado un capital de 1 millón de dólares que le permite jubilarse a los 32 y dedicar el resto de su vida a lo que de verdad le hace feliz: pescar.”

Si tu objetivo no es ser 100% libre y te da igual aceptar las exigencias de un empleo a cambio de otros beneficios como la comodidad de un salario mensual o el poder desconectar después de salir del trabajo, tienes una tercera opción, que es buscar un empleo que te quite el mínimo tiempo posible y no te amargue, y considerarlo el precio a pagar para poder disfrutar de una buena calidad de vida y de mucho tiempo para ti.

“Sara es maestra en una escuela de primaria. Aunque no está de acuerdo al 100% con el sistema educativo, se divierte enseñando a los niños, tiene un sueldo decente y su puesto sólo le quita 5 o 6 horas por las mañanas de Septiembre a Junio. Eso le permite dedicar las tardes a sus pasiones -montar en bicicleta, jugar con su hija y escribir novelas románticas- y aprovechar sus casi tres meses de vacaciones en verano para viajar por el mundo.”

Por último, puedes buscar un empleo que te guste tanto y con unas condiciones tan buenas que no ambiciones nada más, incluso si tu libertad está limitada. Únicamente ten en cuenta que es muy complicado, porque las condiciones laborales las determina tu empleador y por tanto es difícil que coincidan exactamente con lo que tú quieres, y además pueden cambiar de la noche a la mañana porque no están bajo tu control.

El mayor riesgo, y lo que debes evitar a toda costa, es conformarte con un empleo que te hace infeliz, que sabes que es incompatible con tus planes de futuro  y que no va a mejorar hagas lo que hagas. Acomodarte y ver pasar los años sin que nada cambie. Si te encuentras en esa situación, salir de ahí debería ser tu prioridad número #1, y deberías dedicar todo tus recursos a buscar o crear algo mejor.

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Ahora me gustaría escuchar tu opinión. ¿Cuáles son los pros y los contras de un empleo? ¿Qué añadirías o quitarías de mi descripción? ¿Cuál es la mejor manera de encontrar la felicidad siendo empleado? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

En la próxima entrega de la serie analizaremos otros tipos de trabajo distintos a ser un empleado.

Foto: réplica a tamaño real del Partenón en Nashville, Tennessee.

Fuente: http://bit.ly/1LD6Wv4

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